
Los destinos de las naciones tienen mucho que ver con el grado de participación de sus ciudadanos. H etenido la fortuna este último tiempo de reunirme con jóvenes del norte chileno y he visto que en realidad desean ser protagonistas de sus destino y el del país. Y los jóvenes podrían escribir la historia en las próximas elecciones. No le temamos a ello. En las elecciones que se dan en los países modernos, cuando no hay elementos esenciales en juego, la participación suele ser baja. USA, España. Francia, Finlandia, dan cuenta de ese fenómeno, que por lo demás no es para nada traumático. Nuestra actual ordenamiento rescata un aspecto tremendamente positivo, como lo es la segunda vuelta, entre las dos primeras mayorías que no alcanzaron el 50% más un voto. Ello habría evitado, por ejemplo, que en 1973, con todos los hechos negativos que ello trajo consigo, que un poco más de un tercio de los chilenos impusiera un presidente. Hoy sin embargo urge avanzar en otro aspecto no menos esencial. La Inscripción automática y el voto voluntario. Esa disposición no sólo es moderna y acorde con los signos de los nuevos tiempos, sino que viene verdaderamente a enriquecer la democracia. No concuerdo con la postura manifestada por el senador UDI, Juan Antonio Coloma. que se opone a ello. Sus argumentos son indescifrables, pero los dejo aquí para quienes les interese. Click here.. Cuando las cosas andan relativamente bien en un país y vienen las elecciones es casi irrelevante quien gane las elecciones. En ese caso que se dé una alta abstensión es casi irrelevante . Pero cuando algo no funciona- y es serio- y está en juego el futuro, los ciudadanos no sólo deben tener el derecho, sino ser partícipes de lo que se define. Hay partidos que temen perder el control de lo que va a suceder. Con el sistema actual y con métodos estadísticos elementales es fácil advertir como se va a comportar una elecció. Pero con voto voluntario e inscripción automática, la situación se torma impredecible. Ese es en verdad el temor de fondo que sacude principalmente a colectividades temerosas del futuro. En definitiva elegir debe ser un derecho a ejercer, cuando los ciudadanos voluntariamente elijan ejercerlo y no una obligación que tiene mucho de decimonónica van a cambiar mucho las cosas. Los jóvenes pueden cambiar de verdad las cosas. Propongo campaña para apoyar esta reforma constitucional.




























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