Señores candidatos o Alcaldes de las diferentes comunas de Chile, con su candidatura quieren demostrar de cómo se debe ensuciar y gastar o malgastar dinero en ensuciar las calles, barrios, muros, edificios y todo el alumbrado publico.
En mi sencilla opinión creo que los candidatos debieran realizar una campaña comunitaria de aporte a la sociedad a los barrios, juntas de vecinos, clubes deportivos, entes sociales donde realmente se necesita ese dinero ya sea en pintura o remodelar el sector, alumbrado publico que en tantos sectores hace falta etc.
No seria hermoso decir esta obra fue realizada con los aportes de Moya (Candidato Supuesto) y la comunidad toda estaría contenta incluyendo los medios de comunicación, eso es una campaña social que sacamos con ensuciar la cuidad si a veces es molesto para muchos peatones y automovilistas.
Ya que los candidatos cuentan con dinero, logística y personal que contratan por la campaña política utilicen su capacidad creativa en ser verdaderos aporte a la sociedad y demuestren su capacidad social de mejoras del entorno si las palabras de buena crianza se las lleva el viento.
Pablo Ramírez Torrejón







Me parece una excelente idea; además de contar con variadas externalidades positivas, pienso que haría más eficaz la labor del candidato en cuanto a generar apoyos, pues la comunidad lo vería con buenos ojos.
Además, la labor de campaña tendría efectos permanentes o no la actual visión de la ciudadania, que nos dice que apenas salen elegidos se olvidan de la gente.
Estimado Pablo:
Me parece bastante mala tu idea, porque siendo superficialmente atractiva, contiene un elemento sumamente perverso, que atenta definitivamente contra la democracia, donde un valor fundamental es la igualdad de oportunidades que deben tener todos los candidatos que participan en una elección.
Sabes perfectametne que hay candidatos inmensamente ricos y otros miserablemente pobres. Si se aplicara tu proposición, los candidatos ricos llenarían las ciudades de obras de mejoramientos, mientras los candidatos pobres aparecerían disminuidos en su incapacidad de hacer cosas "para el pueblo". El resultado electoral favorecería a la "buena onda" de esos candidatos poderosos.
Ya tenemos un país demasiado en poder de la oligarquía plutocrática que domina y hegemoniza la política, las FFAA, la iglesia y la economía. No le agreguemos ahora el poder municipal y legisltativo.
Manuel
Manuel:
Es loable tu posición y justa, pero mi punto de vista va por que encuentro burlesco, como se tira el dinero en cualquier tipo de elección en nuestro país, mi propuesta va por la capacidad de imaginación de los candidatos. De buscar o encontrar falencias en la ciudad o municipio al cual postulo.
Te daré dos ejemplos, uno con dinero y otro sin dinero.
1-Propuesta con dinero.
R- Implementar semáforos con paneles solares.
2- Propuesta sin dinero.
R- Realizar charlas sobre el reciclaje de los residuos domiciliaros y juntar a los ciudadanos con las empresas dedicadas al reciclaje, así podemos mejorar un poco nuestra calidad de vida o crear pequeñas empresas dedicadas al reciclaje.
Usar la imaginación más que el vil dinero, porque el que usa la imaginación tiene mucha más capacidad, al que usa el dinero para convencer a las personas, el dinero se gasta rápidamente, pero las actitudes y palabras siempre quedan en el tiempo.
Saludos
Pablo Ramírez Torrejón
Manuel: Me parece altamente interesante tu observación, además tiene bastante lógica; sin embargo, y esta es sólo mi percepción del tema, esas diferencias existen en la actualidad y los recursos de las campañas van a parar a rayar murallas, colgar carteles, etc. Yo creo que la sugerencia de Pablo, apunta a que en vez de "botar" esos dineros se reutilizen con otros criterios.
Creo que el afan de la sugerencia no es "redistribuitivo", sino más bien persigue un efecto práctico de un potencial mejoramiento de las comunidades, a la vez que evitaria un "pobre y feo" paisaje electoral.
Además, en vez de que el dinero por si solo se aun factor, se agregaria el factor de creatividad.
Saludos
Pablo y Carlos:
Ustedes deberían saber cómo en las campañas electorales el dinero de los candidatos (proveniente de empresarios y de reparticiones públicas) se derrocha sin control, al margen de las regulaciones legales, en campañas publicitarias desprovistas de ideas, que no solamanete ensucian las ciudades sino que además ensucian las mentes de los electores.
Es doloroso decirlo, pero la verdad es que un gran porcentaje del electorado ya está suficientemente prostituido para que su actitud habitual sea acompañar o adherir solamente al candidato que les ofrezca alguna dádiva inmediata, sin ninguna capacidad de exigir que esos candidatos expongan alguna propuesta seria de mejoramiento de las condiciones de vida.
Ustedes saben que la campaña de cualquiera de los candidatos solamente consiste en diseñar un paquete de ofertones, hacer ofrecimientos que todo el mundo sabe que serán incumplibles y causar el aturdimiento del elector con sus estúpidos jingles, mensajes radiales, llamados telefónicos, perifoneos en la vía pública, shows populares de la más baja calidad y runiones tipo encerronas donde se logra comprometer el voto del elector, ignorante en temas políticos, a cambio de una empanada y un vaso de vino.
Ya está claro que el dinero corrompe a la política, entonces no sigan predicando las bondades del chorreo y, en cambio, promuevan la idea de que las campañas deben centrarse en la calidad de las propuestas, serias y responsables, que sean capaces de exponer los candidatos. En una campaña así, compitiendo con ideas y no con dinero, estoy dispuesto a acompañarlos.
Manuel
Lo que propone Manuel en su comentario, debiéramos meter mucha bulla para levantar nuestras voces e indicar lo que queremos para las futuras campañas de cualquier candidato o candidatura.
Yo recojo el guante de lo expresado por Manuel, entre comillas.“En una campaña así, compitiendo con ideas y no con dinero, estoy dispuesto a acompañarlos.
Manuel”
Aquí si que me sumo para levantar mucho polvo, bulla y dar a conocer esta pequeña idea junto a ustedes y poderla transmitir a los medios de comunicación donde yo tengo varios contactos.
Saludos.Pablo Ramírez Torrejón
Vale!!!
Propongo que comencemos por Atina Chile. En los próximos días me haré un tiempito para redactar un artículo promoviendo la exigencia de que los candidatos hagan propuestas serias y factibles en vez de aturdir al electorado con la publicidad chabacana que acostumbran.
Manuel
El siguiente es el artículo prometido:
Cómo elegir a un buen candidato
Aunque nadie lo reconozca, los agente políticos están preparando sus herramientas electorales para el próximo proceso de selección de los representantes que conformarán el Concejo Municipal: alcalde o alcaldesa y concejales. Como ciudadanos responsables, debemos estar conscientes de la capacidad de gestión de los candidatos, porque esto es un indicador clave de la calidad de la gestión municipal si resultan elegidos. Es decir, un buen gestor probablemente será un buen representante, pero un mal gestor nunca será buen representante.
Todas las actividades comunitarias y empresariales destinadas a alcanzar un objetivo dado, utilizan una variedad de recursos tales como personas, financiamiento, materiales, tiempo y conocimiento. Nosotros, como simples ciudadanos o consumidores, siempre estamos conscientes de la estrategia y procedimientos que siguen los directivos para administrar eficientemente los recursos y acercarse al cumplimiento de los objetivos.
Pero… en el caso de alcaldes y concejales ¿Quién es un buen candidato?
Respuesta: Deberemos estar atentos a identificar a los candidatos que poseen los siguientes atributos:
1. Una visión global de la comuna y conocimiento de los mecanismos legales y reglamentarios de solución de sus problemas, además de creatividad para aprovechar las oportunidades de desarrollo que se presenten.
2. Cercanía con la gente y capacidad de comunicarse afectivamente, demostrable con una limpia trayectoria de servicio público y con la leal adhesión de un equipo de trabajo.
3. Capacidad para obtener y administrar recursos eficientemente durante su campaña; en particular, de obtener fondos y respaldo desinteresado de muchos colaboradores.
4. Una definición precisa de sus electores meta, porque ningún candidato puede pretender darle el gusto a todos.
5. Capacidad legal y técnica para redistribuir recursos y focalizarlos en los problemas más graves de la comuna: desigualdad social, desempleo, delincuencia, violencia intrafamiliar, marginalidad rural, estacionalidad de la economía, etc.
6. Propuestas programáticas viables y con financiamiento responsable y sustentable en el tiempo.
En conclusión: No deberíamos desperdiciar nuestro interés en candidatos que no puedan demostrar ninguna capacidad de gestión edilicia. Quienes basen su campaña sólo en dádivas y tandas publicitarias tratando de parecer “buenas personas” nunca serán capaces de resolver los problemas globales de la comuna ni las necesidades particulares de los ciudadanos.
Por Manuel Gross Osses
Que buen comentario Manuel. Lo dificil es que las garndes mayorias logren identificar a aquellos, aqui mismo podriamos publicar un decalogo para "pillar" al que se quiera pasar de listo, como??
Al que ofrece más que lo que las propias competencias como Alcalde le permiten, ahi claramente hay demagogia, y asi se pueden ver distintas actos que "prostituyen" una elección democrática.
Saludos y buen tema
El Alcalde es el funcionario a elegir más importante después del Presidente de la República. El cargo de Alcalde puede y merece alcanzar mayor importancia de la que hoy tiene. Muchos alcaldes se apropian de una tímida responsabilidad en sus funciones y gran parte de la población no está clara de la importancia de la elección del alcalde. Aún confunden sus funciones y responsabilidades con la del Presidente de la República. Los alcaldes deben ser eficaces en acciones y responsabilidades muy básicas. De lo contrario es imposible llevar a cabo obras importantes, impactantes y urgentes. Los alcaldes no deben depender de donaciones internacionales, del Poder Ejecutivo o de la suerte en la asignación presupuestaria para ejecutar sus programas. Los alcaldes tienen la oportunidad de ser actores importantes del progreso y desarrollo de sus comunidades.
La mentalidad de que si no hay presupuesto no se puede hacer algo, debe ser superada por un alcalde de actitud y liderazgo capaz de producir cambios; que actúe y obtenga resultados con lo poco que se tiene. El alcalde debe tener éxito al menos en el manejo de la basura, la ornamentación de la ciudad, el ordenamiento del transporte y del comercio. Eso es lo básico y no se deben tener dudas de sus funciones y responsabilidades. Deben reconocer que una ciudad limpia, ordenada y con personalidad —lo elemental— atrae y conquista la inversión. Los alcaldes deben hacer que los ciudadanos se sientan orgullosos de su ciudad y deben ser capaces de unir esfuerzos e intereses. Tienen que ejecutar un plan de desarrollo establecido o por establecer; y caminar hacia un futuro de progreso. Y además, dar seguridad a las empresas para invertir en su comunidad.
Se necesitan alcaldes que reconozcan que el clima de negocio exige de su esfuerzo. Que sean capaces de conquistar a una y otra empresa; motivar a muchas hasta lograr tomar ventaja de los recursos naturales y humanos. Que puedan preservar y mejorar el medio ambiente. Que acepten ser sujetos importantes en la generación de empleo de su comunidad. Que reconozcan que únicamente con los impuestos que pagan las empresas establecidas en su comunidad, podrá ser posible obtener recursos para realizar muchas obras de interés social; que construyan y mantengan las áreas en entretenimiento, iluminación comunal, etc.
Los alcaldes deben estar conscientes de que además del empleo, la seguridad ciudadana y el entretenimiento, son las principales demandas de la población. Por lo que sus esfuerzos deben ser buscar soluciones permanentes y de largo plazo; generar ingresos constantes para el sostenimiento de la administración de las alcaldías y de las obras necesarias para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. No es posible continuar adormecidos o petrificados, eligiendo alcaldes que prefieren extender la mano. Se necesitan alcaldes con energía y capaces de producir los pequeños cambios notables que hacen la gran diferencia para progresar.
La elección de alcaldes es trascendental. Primero, los partidos deben elegir a ciudadanos idóneos y capaces; y segundo, la población debe votar con interés y responsabilidad por el que considere mejor, dejando el pasado de apatía. Hay que tener conciencia de que el alcalde es el funcionario a elegir más importante después del Presidente de la República y tiene la responsabilidad del desarrollo de su comunidad. De modo que hay que dejar atrás la mentalidad de esquivar, que por mucho tiempo ha permitido trasladar el ciento por ciento de la responsabilidad de la ciudad, al Poder Ejecutivo. Los alcaldes tienen suficientes oportunidades, facultades y atribuciones para crear excelentes condiciones que permitan promover el desarrollo, el progreso y el empleo en su comunidad. Es el momento histórico que los alcaldes ocupen el lugar importante y asuman la responsabilidad que les corresponde.
Pablo Ramírez Torrejón