Sobre insolvencia de los hogares ¿Ley para familias en quiebra?

Si está pensando en pedir un crédito para saldar deudas atrasadas en las más diversas casas comerciales y quedarse sólo con una; si no duerme elucubrando cómo hacer para repactar por segunda o tercera vez las cuentas que no puede solventar desde hace seis meses; peor aún, si gana menos de lo que debe, usted sería, sin duda, con sólo dos de estos requisitos, uno de los certeros candidatos a acogerse a la Ley de Insolvencia de Hogares, algo así como declararse en quiebra, tal cual lo hacen las empresas, pero que, para estos efectos, se cursaría en el seno familiar.

Por ahora es sólo una idea que no se ha plasmado en proyecto de ley, pero que muchos consideran un posible salvavidas para este impresionante contingente de consumidores que elevó la deuda familiar promedio de los chilenos a 2.3 millones de pesos, y que, ante la obsesión por gastar, amenaza con empinarse de aquí a fines de año a los 2.7 millones. "Un horror…" sentencian economistas y analistas. Pero no hay que ser expertos para alarmarse, más aún considerando los resultados de la Quinta Encuesta de Nacional de la Juventud, que constata que los montos promedio de las deudas en este grupo etario, que no supera los 29 años, se empinan a los 884 mil 657 pesos, de los cuales 398 mil 104 se encuentran en mora. Dicho de otra manera, tres de cada diez jóvenes está, valga la expresión, "hasta el cuello".

 

DE QUIÉN ES LA CULPA.

Pero, de quién es la responsabilidad. ¿De un sistema que seduce y atrapa o de las personas que no son capaces de controlarse, gastan más de lo que ganan, después no pueden pagar y corren el riesgo de ser embargadas? A estas alturas, claramente la responsabilidad es compartida. Y en eso coinciden quienes manejan las cifras relativas a este fenómeno que tiene a miles de almas en una seria encrucijada.

"Hace cinco años, una familia promedio en Chile destinaba el 11 por ciento de su sueldo a servir la deuda, es decir simplemente al pago de intereses, al pago de las cuotas. Hoy cancela un 20 por ciento", comenta Ignacio Larraechea, director del Centro de Servicios Empresariales de la Universidad Central. Otro dato implacable: los salarios en Chile han aumentado en un 6.6 por ciento en los últimos 12 meses y las deudas de consumo en una familia chilena han crecido en un 18 por ciento. "No hay ninguna duda. En el último año el índice de endeudamiento se ha acelerado, lo dice el propio Banco Central. Y esto es preocupante", acota Larraechea.

 

PROMETEDORA LEY 

La situación, que amenaza con convertirse en una espiral sin fin, puso en alerta al equipo jurídico de la Organización de Consumidores y Usuarios de Chile, ODECU, entidad que está promoviendo la creación de una ley que permita a las familias endeudadas declararse en quiebra, tal cual lo hacen las empresas. Según Stefan Arenas, presidente de ODECU, en otros países esta ley funciona. No obstante, en Chile es difícil pensar que prospere, por lo menos a corto plazo, aunque ya algunos parlamentarios han acogido la iniciativa. De hecho, el senador Pedro Muñoz (PS) presentó en enero una moción que establece un procedimiento destinado a enfrentar el sobreendeudamiento de particulares a través de la mediación, en primera instancia, y la fórmula judicial en caso de no llegar a avenimiento con los acreedores, en segundo lugar. Coincidente con la propuesta de ODECU, la iniciativa según Muñoz, consiste en "dar lugar a una especie de quiebra civil, parecida a aquella de que disponen los comerciantes, como existe en Francia, Alemania y otros países".

Argumenta que la quiebra en materia comercial tiene por objeto mantener, en cuanto sea posible, el funcionamiento del negocio y, si ello no es factible, rematar los bienes en un procedimiento único para aminorar los gastos que producen muchos juicios sucesivos. "Esas mismas razones justifican que exista un procedimiento de insolvencia a nivel de los hogares", sostiene. Arenas celebra que ya exista una iniciativa parlamentaria al respecto, aunque admite que por no tener urgencia alguna puede estar bastante tiempo dando vuelta en el Senado. "No va a ser fácil, porque si bien es cierto la ley contempla la declaración de insolvencia, también establece que el deudor se inhabilite para obtener nuevos préstamos durante un tiempo determinado por un síndico. Obviamente, esto de alguna manera es un negocio menos para el banco o la casa comercial acreedora. Sin embargo, la apuesta de ODECU es empezar a sensibilizar a los consumidores. "El punto central es darle al insolvente una posibilidad digna y legal de resolver su problema, es decir, que no esté en una situación tan precaria como la que se encuentra hoy".

 

TODOS GANAN

José Luis Hernández, encargado de Comunicaciones de la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios, Conadecus, observa que esta ley es una buena vía para ayudar a paliar el sobreendeudamiento. "Van a ganar todos. Primero, se va a mantener la integridad del grupo familiar, que no va a perder sus bienes; el acreedor va a recuperar parte de los dineros adeudados y el Estado también gana porque va a tener que gastar menos en temas sociales".

Y es que el proyecto propuesto por el senador Muñoz intenta evitar que se embarguen los bienes del deudor y a través del mediador conseguir un convenio razonable de pago con los acreedores. Y en caso de que haya habido una demanda ejecutiva, sea el juez quien elabore el plan de pago o, en último de los casos, se rematen los bienes, pero logrando el máximo rendimiento de ellos. "El proyecto responde a las inquietudes de los deudores y de las organizaciones de consumidores, además tiene la ventaja de ser simple, aprovechando las instancias y procedimientos ya existentes. De todas maneras está en el límite de las posibilidades parlamentarias, pues lo ideal sería que un organismo como el SERNAC (Servicio Nacional del Consumidor) analizara los casos para dar paso a la mediación, pero no tenemos las facultades para ello por ser competencia exclusiva del Poder Ejecutivo", manifestó el senador.

 

FALTA PREVENCIÓN

Aunque para Ignacio Larraechea estas mociones son una buena iniciativa, considera que son incompletas. A su juicio es indispensable mejorar la Ley del Consumidor. Subraya que en España se ha avanzado en materia de calidad de la información sobre las condiciones de compra, lo que en Chile se conoce como la "letra chica", porque aunque a su parecer ha habido progresos, falta mucho para que el mercado entregue con claridad las condiciones en que la persona está comprando. "Es más que poner la letra grande. En 1999 un estudio arrojó que el 57 por ciento de los adultos no entiende lo que lee. Por lo tanto, informar de las características de lo que está comprando y de las condiciones de pago va más allá".

Advierte además que hay que legislar acerca de lo que él llama el "sacrosanto derecho al arrepentimiento" para la gente que desiste de la compra y del crédito asociado a ésta. "En muchos países se permite a la persona deshacer la compra en un periodo suficientemente largo. Además, faltan normas de regulación ante los sobregiros en los que las tasas de interés no se informan. En algunos países existe la obligatoriedad de pagar aunque sea un pequeño pie en el caso de los bienes durables, porque en esto de salir a comprar sin plata en condiciones de baja conciencia de riesgo financiero, como la sufren muchos chilenos, es importante que la gente tenga que hacer un mínimo esfuerzo para que adviertan el gasto que hace". Y hay más recomendaciones referidas al control de publicidad. No por nada el Banco Central habla de cierta agresividad de las instituciones financieras, cuando aprueban créditos sin requisitos. "Se están violentando espacios privados. Por eso es urgente tener clara una agenda legislativa de prevención de sobreendeudamiento que debe acompañar esta ley de quiebra de la familia. He ahí una gran deuda social", sentencia Larraechea.

 

 ¿Y LOS ABUSOS? 

Al senador Jaime Naranjo (PS), esto de que las familias se declaren en quiebra le parece, por decirlo de alguna manera, original. "Habrá que estudiarse en mayor profundidad". Observa que puede ser difícil de implementar en nuestro país porque se puede orientar a todo tipo de abusos. De eso está consciente el senador Muñoz. "En toda norma hay posibilidades de un uso abusivo, pero son mínimas. El proyecto contiene, también, medidas de salvaguarda contra deudores que de mala fe empeoren su situación económica o que no cumplan los convenios de pago. El ejemplo de las quiebras comerciales que, con algunas objeciones, cumplen en forma bastante satisfactoria sus objetivos, constata que el riesgo de abusos es ínfimo comparado con los beneficios que tendría una ley de este tipo", sentencia.

Stefan Arenas opina que toda nueva legislación puede crear espacios para el aprovechamiento. "Tiene que perfeccionarse con el tiempo, pero en principio la ley se protege de eso, en el sentido de que la persona que está insolvente no puede declararse en quiebra así no más. Se homologa en parte la ley de las empresas y por lo tanto en este caso el Estado, el síndico -pongámosle ese nombre- tiene que indagar si realmente la persona está insolvente. Si es así, queda inhabilitada para tomar todo tipo de crédito durante una cantidad de años de acuerdo con la deuda que tenga. Pero la persona va a pagar sí o sí. Lo que pasa es que frente al acreedor queda en una situación que lo empodera en su capacidad negociadora". Acota que hoy el problema es que la posición del deudor es complicada y el acreedor es quien lleva la batuta. "Por lo tanto, de lo que se trata es de crear un nivel de equilibrio entre las partes. Pero ese equilibrio no implica que la persona que debe no vaya a pagar". 

JÓVENES ATRAPADOS

Más que por los abusos posibles a raíz de esta ley, el senador Naranjo está preocupado por el sobreendeudamiento de los jóvenes que acusó la encuesta del Instituto Nacional de la Juventud. "En las propias instituciones financieras, cuando uno quiere abrir una cuenta corriente, sacar tarjeta, a gente que tiene ingresos estables, la tramitan de seis meses a un año y le piden un sinnúmero de antecedentes. En cambio, con quienes están recién iniciando sus estudios profesionales, obviamente carreras que tienen una alta rentabilidad, como medicina e ingeniería, con ellos sí que están dispuestos a arriesgarse". Por eso Naranjo presentó un proyecto que modifica la Ley 19.628 sobre Protección a la Vida Privada. La idea: impedir la divulgación, en Dicom y en el Boletín Comercial, de las deudas contraídas por estudiantes y otras personas que no tengan ingresos demostrables al momento en que las casas comerciales o instituciones financieras, a sabiendas, otorgan créditos, cuentas corrientes o tarjetas de crédito. El proyecto señala que cuando se ofrezcan créditos a personas que no tienen cómo justificar ingresos, a la hora de entrar en morosidad, quien asume esa responsabilidad sea quien prestó los recursos.

Para Ignacio Larraechea, la situación de los jóvenes no es menor. "Son vulnerables en términos laborales. Sabemos que la ocupación de jóvenes y la rotación laboral son mayores que la de los adultos. Además, tienen menos años para juntar un patrimonio que en una determinada situación les permita liquidarlo para tener con qué pagar". José Luis Hernández subraya que hay una actitud irresponsable de parte de los bancos e instituciones financieras porque primero deberían certificar que el cliente tenga ingresos. "Lo que buscan es fidelizarlos. Saben que el estudiante universitario en algunos años va a ser un potencial cliente; entonces, se trata de capturarlo y, al final, terminan asumiendo sus deudas los padres o tutores".

Coincidentes, los analistas argumentan que para frenar esta espiral de endeudamiento en las familias chilenas se debe exigir una actitud responsable de parte de las instituciones financieras; además, una mayor educación de los jóvenes y la sociedad en general en temas de finanzas personales. Sin duda, un buen campo a explorar para economistas e ingenieros comerciales.

Según el Banco Central, el deudor nuevo es más pobre. "Estamos claramente ante una situación en que la banca no ha podido aumentar el crédito de las familias que ya estaban bancarizadas y su único ámbito de crecimiento hoy es integrar a nuevos deudores. Por eso se ha producido la bancarización de los sectores C2 y C3 y sabemos que esos son segmentos mucho más vulnerables. Por eso al Banco Central alerta al respecto: 'cuidado ambos, a esas familias y a esos bancos, de no estar llevando esta situación a un escenario peligroso de no pago’. Cuando pagar las deudas, se cae en una situación difícil que afecta a toda la sociedad”, explica Ignacio Larraechea.  

 

Dicom: La lista negra

Stefan Arenas recalca como una de las situaciones que empeora el problema del endeudamiento de los chilenos el que haya normativas que no se cumplen. “De acuerdo con la ley, hoy no existe el registro histórico, por lo tanto, si pago tengo que salir del Dicom. Eso no se cumple, tenemos muchos casos en ODECU de gente que a pesar de haber pagado sus deudas sigue figurando. También si se llega a un acuerdo con el banco de pagar las acreencias en determinado tiempo, la persona tiene que salir del registro de deudores porque ya tiene una relación con el acreedor donde hay un pacto firmado, legalizado, observado por un tercero. Esa persona tiene derecho a no estar en Dicom.

Comentario escrito por: Fernanda García en Reportajes de  El Mercurio de Valparaíso del Domingo 17 Junio de 2007.

Pablo Ramírez Torrejón

 

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SOLANGE GONZALEZ
SOLANGE GONZALEZ dijo :

Estimados

Junto con saludar. al leer todos estos comentarios sobre " LA QUIEBRA FAMILIAR", me uno a Ustedes, ya que no encuentro trabajo y ya me han mandado al DICOM  motivo que no me dan trabajo por estar en Boletin Comercial.

De verdad suplico a la autoridad que haga algo al respecto, ya muchos chilenos como yo estan pasando por crisis economicas financieras que no encuentran trabajos por esar en el famoso Dicom y por ende no poder cancelar

 

Me ha llamado de todas las partes en que debo y me amenazan que me van a mandar a juicio y estoy asustada porque ni siquiera tengo trabajo para poder cancealr y ellos no esperan.

EL DICOM no debiera aparecer, solo debiera en las tiendas no comprar hasta que se cancele la deuda porque al estar en Dicom perjudica en la busqueda de un trabajo y por ende este circulo vicioso de no poder pagar estas cuentas.

YO ME DOY EN QUIEBRA Y NO SE COMO HACERLO LEGAL

ATTE.,

 

SOLANGE

09-435 83 43

10/04/2009 a las 18:33Responder
Ana
Ana dijo :

Tengo una compañia que lamentablemente, tuve que redicar una quiebra para poder restructurar, no pude lograrlo ya que no tuve ayuda de las compañias que me vendian los productos.  Tengo una deuda en el banco y este me ha demandado para quitarme mi casa que es lo unico que tengo ya que todos mis ahorros los utilize para luchar  y echar la compañia de nuevo adelante.  Estoy pasandola bien mal, y no se que hacer, ya tengo 55 años y mi esposo 59 y se que no vamos a conseguir trabajo en ningun lado no tenemos nada  para poder vivir el resto de años que nos queda y si el banco nos quita la residencia, no se donde vamos a ir,  necesito un consejo, un apoyo, que Dios le bendiga

15/06/2009 a las 20:58Responder

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